crop doctor with stethoscope in hospital

30 AÑOS DE LA UNIDAD DE VIOLENCIA FAMILIARHOSPITAL DE NIÑOS PEDRO DE ELIZALDE

30 AÑOS DE LA UNIDAD DE VIOLENCIA FAMILIAR
HOSPITAL DE NIÑOS PEDRO DE ELIZALDE

Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Estimada Comunidad, desde el Área de Formación de la Asociación Argentina de Psicología Jurídica y Forense, tuvimos la oportunidad de visitar la Unidad de Violencia Familiar por estos días y conocer a miembros del Equipo Profesional que la conforman, entre ellos psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales, con la Dirección del Dr. Juan Pablo Mouesca, quien nos ha recibido muy amablemente y con gran familiaridad, aperturando el Servicio y refiriéndonos acerca de su funcionamiento en el ámbito del Hospital General de Niños Pedro de Elizalde, resaltando el trabajo en redes interinstitucionales que demanda la labor con una temática tan sensible para la sociedad.
Hemos de destacar su inserción en un Hospital con una historia particular, puesto que fue fundado por el Virrey del Río de la Plata, Juan José de Vértiz y Salcedo, el 14 de julio de 1779 como Hospital y Casa de Niños Expósitos.
El 7 de agosto de 1779 recibió a su primer paciente. Desde ese momento, acompañó el nacimiento de la Argentina como nación; sus médicos acompañaron a los ejércitos patrios (Madera, Argerich) y en su imprenta se imprimió nuestra acta de independencia.
Originalmente, se encontraba en la esquina de las actuales calles Perú y Alsina, en un edificio que había pertenecido a los desterrados Jesuitas. En 1784, se dispuso que la Hermandad de la Santa Caridad se hiciera cargo de su dirección y se muda la Casa a otro edificio (en las calles Moreno y Balcarce).
En 1823, la Casa pasa a depender de la Sociedad de Beneficencia. En 1852, su Director, Francisco Javier Muñíz es designado Profesor Titular de la Cátedra de Partos, Enfermedades de Niños, Recién Paridas y Medicina Legal, haciendo que la Casa sea también cuna de la enseñanza de la pediatría en Argentina y América del Sur.
En 1873, se traslada a su emplazamiento actual en un terreno ubicado en lo alto de la Barranca de Santa Lucía siendo sus directores, a partir de ese período, los Dres. Juan A. Argerich, Juan M. Bosch y Ángel Centeno.
En 1905, gracias a importantes donaciones se logra reedificar casi por completo al hospital, contando en ese momento con 450 camas. Entre 1935 y 1946, el director del hospital, Dr. Pedro de Elizalde, es quien enriquece la actividad científica del hospital.
En 1948, el hospital pasa a depender del gobierno nacional; en 1961 se le impone el actual nombre del Hospital Pedro de Elizalde, y en 1963 pasa al ámbito del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Después de innumerables refacciones y modificaciones menores, en 2005 se inaugura el nuevo edificio.
Como detalle, en nuestra visita, también pudimos conversar con su actual Director, el Dr. Javier Indart, quien nos recibiera de modo amable y con gran apertura a los intercambios, fue la ocasión de remembrar gestiones anteriores, tales como las del querido Dr. Norberto Garrote y el equipo de la Unidad de Violencia Familiar que por aquellos años demarcara un saber hacer con una problemática social y desde un ámbito de salud pública.
Finalmente, deseamos compartir con Ustedes, una escultura emplazada en uno de los ingresos principales del Hospital, la misma ha sido gestada por su autor en conmemoración a los 30 años de la creación de la Unidad de Violencia Familiar, con un mensaje tan profundo como su belleza, la misma lleva el nombre “Corazón que escucha”, su autor no es un escultor ajeno a la Institución, sino que es el mismo Juan Pablo Mouesca, quien más que él para significar a través del acto sublime del arte para expresar el dolor de los cuerpos, el desagarro que genera la violencia y por otro lado el mensaje esperanzador de quien desde otro lugar se encuentra disponible para alojar el sufrimiento infantil y reparar tanto física como subjetivamente la atrocidad que implica la violencia (en todas sus manifestaciones), por ello es necesario – en palabra de su propio autor – “contar con la fuerza de un corazón que escucha”.
Por Lic. Gabriel Letaif

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